¿Y_LA_DEMOCRACIA, _QUÉ...?
¿Y la democracia, qué…?
Por Sebastián Mantilla Baca *
Sucede, estimado lector, que para no caer en un inmenso estado de
frustración y desencanto causado por las noticias que nos presentan en
la TV o en la radio, preferimos muchas veces tomar con ligereza todo lo
que nos dicen o, en otras, nos inclinamos por la vía más corta.
Decimos: sí, no nos amarguemos más el día. ¡Apaguemos nomás
esta cosa! Allá los políticos.*
Me van a disculpar que comience ahora de esta manera, pero lo que quiero
simplemente es llamar su atención. Lo ocurrido en estos días en la
política nacional no es poca cosa. Al contrario, nos lleva a tomar
posiciones y a reflexionar* sobre el sentido que han tenido este
enfrentamiento entre las diferentes funciones del Estado.
En primer término, la decisión del Presidente de la República de
haber movilizado a la Policía para impedir la entrada al Congreso de
los diputados que fueron destituidos de manera ilegal por el Tribunal
Supremo Electoral,* representa una flagrante y peligrosa violación
del orden constituido. No defiendo el accionar previo del Congreso al
intentar destituir a los vocales del TSE, lo cual también estuvo
vaciado de legalidad. Pero el interferir en las funciones legítimas de
la Legislatura usando a la fuerza pública, transgrediendo los
límites del Estado de derecho, se acerca más a una especie de golpe
de Estado.
Por más putrefacta o podrida que pudiese estar una institución como
el Congreso, dicho de la boca de quienes quieren tener un control total
y autoritario de los principales poderes del Estado, lo que se olvidan
es que esos diputados removidos fueron elegidos por el mismo pueblo
ecuatoriano. Es decir, se dice por un lado que se tiene el 80 por ciento
de respaldo popular, pero por otro lado se irrespeta un mandato producto
de un proceso electoral legítimo. Eso es grave.
Resulta que ahora hay que decir que uno es de izquierda para que todo
esté justificado. Ya ni siquiera hay cómo criticar al Gobierno,
mucho menos cuando recurre a las* prácticas torcidas y poco
lícitas de la tan desprestigiada partidocracia. Se ha instaurado la
lógica maniquea del bueno y del malo. Si estás conmigo bien, pero si
no, estás entonces del lado de los malos, de la derecha, de la
oligarquía, de la partidocracia y todos quienes han jodido a este
país. Que yo sepa, Correa ni ha sido ni** es de izquierda. Que
ahora disimule a su modo, es otra cosa.
Para aquellos que buscamos tener una voz propia, la cual se ubica no del
lado de esta falsa y alienada concepción de populismo autoritario
llamado de izquierda, sino de un pensamiento crítico, el tema clave es
el respeto de la norma y los procedimientos.
Tal parece que el problema en el Ecuador no solo son los políticos.
Llama la atención que exista en ciertos sectores* mucha laxitud y
desenfado ante lo que está pasando. En lugar de haber una
inclinación porque los problemas* se arreglen por los caminos
establecidos,* ocurre* lo contrario. Han echado a unos cuantos
diputados.
La asamblea va. ¿Y la democracia, qué…?
El Comercio de Ecuador 3-29-07
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