ESTADOS UNIDOS TIENE MIEDO
ESTADOS UNIDOS TIENE MIEDO
Por: Luis Beaton (Fecha publicación:06/03/2004)
Puestos a democratizar son imparables.
Ahora están creando -fondos petroleros y chequera en mano- 'sociedad
civil' en Irak, quién lo diría después de tanto ensañamiento. Trabajan
sobre las ruinas con inspiración de creadores del mundo. Ellos
localizan, agrupan, promocionan y financian a los líderes más
representativos, a los más capaces, que tienen, eso sí, que aceptar la
ocupación permanente y asumir como propios los enormes cambios
económicos que ha realizado Washington. Modelo neoliberal y
dependencia política, economía de enclave y situación colonial, bajo
el rótulo de: 'Libertad y Democracia'.
Y preparan ya una transición, que anuncian rápida en Cuba.
El modelo para dominar no tiene fronteras, etnias, ni religiones, no
discrimina, funciona por designio de Dios y de su vicario en
Washington.
La 'democracia' de Bush para Cuba está siendo fabricada en detalle por
la llamada 'Comisión de Ayuda a una Cuba Libre'. La desvergüenza es
absoluta y de larguísimo desarrollo. Sólo con el desborde ilimitado y
la contumacia con el que se manejan los políticos del gobierno de los
Estados Unidos pueden entenderse las declaraciones del Secretario de
Hacienda, John Snow.
El bueno de Snow refriega en las narices de los 'patriotas' de Florida
que 'la Comisión se basará en expertos de nuestro propio gobierno para
plantear la transición final de Cuba'. Así pues el acto de soberanía
plena lo realizarán funcionarios del gobierno de Washington tal como
ocurrió después de la guerra de independencia en 1898. La Enmienda
Platt no es nada tal como vienen los tiempos. Así detalla Snow -con la
complacencia asegurada y el apoyo entusiasta de quienes desde Miami
sueñan con convertir a Cuba en corralón de los Estados Unidos- las
áreas de decisión de la Comisión: 'Prácticas óptimas para el
establecimiento de instituciones democráticas, cómo asegurar el
respeto a los derechos humanos y el imperio de la ley; cómo crear las
instituciones centrales de una economía libre; cómo modernizar la
infraestructura y -no se lo creerán ustedes- cómo satisfacer
rápidamente las necesidades básicas en las áreas de salud, educación,
vivienda y servicios sociales'. Curso y manual completo el que anuncia
el secretario de Hacienda Snow: 'Libertad y Democracia' o, lo que es
lo mismo en versión de Washington, liquidación acelerada de todo el
patrimonio social del pueblo de Cuba, y puesta en marcha de un sistema
político oligárquico y corrupto cuyo modelo lleva años depurando
'occidente'. 'Hacer sobre las cenizas' como están ensayando, con algo
más que enormes quebraderos de cabeza, en Irak.
Mientras tal sueño imperial se hace realidad, Bush, que intensifica
las medidas de bloqueo y las amenazas, 'le extiende al pueblo cubano
la mano de la libertad'. Parece copla. Y en Miami, capitanes de mafia
y casino se reúnen con congresistas de ascendencia cubana y con
funcionarios del departamento de Estado, y elaboran el 'futuro
económico de Cuba' como entre gavilla de ladrones.
La apuesta contra el pueblo cubano es realmente escandalosa: 'la
privatización no se puede separar del surgimiento de una clase
empresarial en Cuba y, por ende, de una estratificación social de la
nueva república'. Lo dicho: 'transición desde las ruinas' y en
presencia de unos cuantos millones de desamparados, eso sí,
racionalmente estratificados en los infiernos por la mano terrible de
la guerra y la mano dulce del mercado. Transición desde la
destrucción, la guerra y el castigo a los que animan las
organizaciones de extrema derecha del exilio cubano.
'La privatización será, en más de un aspecto, la pieza central del
proceso de transición' aprobaron mientras afirmaban la necesidad de
analizar 'los detalles' en los próximos meses y garantizar el
compromiso de la 'disidencia interna' con el plan latrocida.
Mientras Natsios, el jefe de la Agencia de los Estados Unidos para el
Desarrollo Internacional (USAID), elabora cuadros de posibilidades
sobre el futuro de la isla y los expone en una 'Conferencia sobre la
Transición en Cuba' con anuncios de hermosas zanahorias humanitarias
para las opciones más favorables a Washington; Richard Perle, ideólogo
neofascista de la guerra de Irak y hasta hace poco presidente del
Consejo de Política de Defensa del Pentágono, con su colega David
Frum, argumentan a favor del asesinato de Fidel Castro: 'cuando esté
en nuestras manos y sea de nuestro interés, debiéramos deshacernos de
los dictadores sin más remordimientos que los que siente un
francotirador de la policía cuando dispara a un secuestrador de
rehenes'; y Noriega y Powell reafirman la doctrina de la voluntad
soberana de los EEUU en el mundo al acusar a Cuba de
desestabilizaciones continentales; Bush, el presidente del fraude, el
'presidente que está en guerra', balbucea, como repitiendo un conjuro,
sobre la 'locura de Castro' mientras sigue deshojando la gigantesca
margarita de la derrota inminente de la revolución cubana.
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