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O_Chávez_o_Bush
O Chávez o Bush
POR: JOSÉ STEINSLEGER* - Agosto 9 del 2004
Ningún pensador honesto podría dejar de apuntar que ha sido en la
Venezuela de Hugo Chávez donde las libertades cívicas han estado
minuciosa y escrupulosamente sometidas a las regulaciones y
presupuestos que exigen los impolutos comisarios de la democracia.
Los teóricos de la libertad "esencialista", que en el nacionalismo
chovinista, el autoritarismo caudillista y la demagogia populista ven
la síntesis de todos los males de América Latina, podrían felicitarse
recíprocamente: de 1998 a la fecha, siete procesos electorales han
confirmado sus teorías, ratificando una y otra vez a Chávez Presidente
Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela.
En otro espacio podríamos debatir acerca de si en Venezuela existe o
no un proceso revolucionario o de las potencialidades de una
revolución sin más. Podríamos detenernos a estudiar la claridad
estratégica, conciencia política, alcances y posibilidades reales en
torno a si el gobierno de Venezuela dispone de los requisitos
necesarios para empujaruna revolución social a fondo, y no he dicho
"socialista". Chávez ha demostrado ser lo opuesto al temido líder
"providencial", que tanto azota el biorritmo de los demócratas sin
hueso.
Líderes providenciales, designados por Lucifer o el Magnífico, fueron
Hitler y Mussolini. El presidente George W. Bush y Augusto Pinochet
son líderes providenciales, así como también lo son periodistas y
escritores best-sellers a tanto la línea y politiquitos que "piensan
distinto", aunque sintonicen sus "puntos de vista" con los mensajes
fabricados en los estudios del gángster Gustavo Cisneros, dueño de
Venevisión, Univisión, AOL Latinoamérica, Directv América Latina,
Playboy, TV Latin America, Caracol TV de Colombia, Chilevisión,
Galavisión, Caribbean Comunication Network, Blockbuster, Americatel,
HTV, Líderes, Concurso Miss Venezuela, Rodeen, Vale TV, Much Music
Argentina, por sólo citar empresas de comunicación.
Uno de ellos, de habla ya pastosa, es el ex presidente Carlos Andrés
Pérez (1974-79/1988-93). Acaso pensando en sus años mozos, cuando
siendo ministro del interior de Rómulo Betancourt (1959-64) consentía
en aplicar la tortura a los caídos en acciones guerrilleras, o bien
nostálgico de aquellas fuerzas armadas "institucionalistas" a las que
ordenó la masacre del pueblo de Caracas (1989), acaba de reiterar que
Hugo Chávez debe ser asesinado.
Y lo dijo así nomás, en su mansión de Miami, con la soltura de pecho
que sólo pueden ostentar los demócratas "no populistas", en
declaraciones a El Nazi-ional de Caracas (25/07/04), periódico que
según la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) sería uno de los
medios que sufren tantos, pero tantos atropellos a la libertad de
expresión, que nadie se explica cómo puede circular, transmitir y
fomentar la destruccción del país, sirviéndose del "imperio de la ley"
y del "estado de derecho" que le garantiza la revolución bolivariana.
En fin, podríamos discutir acerca de los límites institucionales de
líderes populares que surgen de las fuerzas armadas y de los puntos
suspensivos que esto conlleva, o acerca de si los dirigentes
auténticos de un pueblo deben surgir de abajo, del medio o del vértice
de la pirámide social.
Pero el 15 de agosto próximo, la Constitución Bolivariana nos convoca
a votar.
Y lo digo en segunda persona del plural, tal como acaban de
manifestarlo prominentes personalidades del mundo, comprometidas en
dar a la dignidad humana (en esta hora de máxima reserva y prudencia
en torno al destino del mundo) el decoro del que habla José Martí,
cuando tantas personas parecen haberlo perdido, mientras muchísimas
más que no son de atención de los medios lo recuperan, adhiriéndose a
la causa de liberación de los pueblos.
De Pakistán a Brasil, de Filipinas a Gran Bretaña, de Australia a
Uruguay, ellos han dicho en referencia a lo previsto por una
Constitución a la que califican de "extraordinariamente progresista":
"Esta clase de mecanismo constitucional es único en Latinoamérica y
tal vez en el resto del mundo. ¿Cuántos jefes de Estado tendrían el
coraje de poner a prueba su popularidad antes de finalizar sus
mandatos?" Y concluyen: "si fuéramos venezolanos... votaríamos por
Hugo Chávez".
Pues bien: yo soy venezolano... voto por Hugo Chávez. Y permítanme una
digresión: honor y gloria a los mártires y combatientes de
Cisjordania, Gaza y Fallujah, que con su heroísmo cotidiano distraen a
la bestia para que nosotros podamos estar aquí, en estos actos de
análisis y reflexión.
*José Steinsleger - Peridista mexicano de La Jornada.
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