Mombu the Culture Forum sponsored links

Go Back   Mombu the Culture Forum > Culture > National Geographic Magazine oculta una terrible realidad detrás de unas bellas fotos.
User Name
Password
REGISTER NOW! Mark Forums Read

sponsored links


Reply
 
1 6th July 12:24
pedro martori
External User
 
Posts: 1
Default National Geographic Magazine oculta una terrible realidad detrás de unas bellas fotos.


National Geographic Magazine oculta una terrible realidad detrás de unas
bellas fotos.

“Como un asunto elemental y de principios, es apropiado tomar en
consideración las opiniones de la población nativa cuando se emiten
criterios sobre otros países. Particularmente cuando sus artículos llevan
una agenda política tan pesada que hace que la decoración ambientalista
desaparezca inmediatamente, como en su pieza de propaganda “Cuba’s Wild
Side”.

Comentarios censurados por National Geographic a un lector que quería
participar en el “Forum” de esa revista.

Por Carlos Wotzkow

Nací y me crié en Cuba. Viví allí más de tres décadas y es un país
extremadamente pro-norteamericano. Un gran amigo mío, al que conozco hace
más de 20 años, coleccionaba con mimo la revista National Geographic. Su
colección comenzaba a mediados de los años 30 y ocupaba la parte más
voluminosa e interesante de su biblioteca. Muchos números estaban agrupados
en anuarios, todos encuadernados en cubierta dura y roja y él era capaz de
decir en cuál número había temas zoológicos relacionados con el Caribe, o
dónde encontrar los artículos en los que se mencionaba Cuba.

Pero mi amigo (que tiene más de 32’000 millas marinas navegadas y una gran
reputación científica) perdió la cabeza. Después de leer el artículo Cuba’s
Wild Side que la National Geographic publicara, consideró que la evidencia y
los artículos precedentes relacionados con Cuba corroboraban una lamentable
sospecha. National Geographic se había convertido en un instrumento al
servicio de la propaganda de Castro y su industria del turismo. National
Geographic estaba actuando como el órgano oficial de los liberales en aras
de abolir el embargo. La otrora prestigiosa revista ya no merecía ocupar más
espacio en su angosta casa y... ¡horror de horrores!... las quemó.

En Junio de 1999, John J. Putman publica un breve artículo que comenzaba
describiendo muy bien la situación económica de Cuba (1). A mitad de texto
sin embargo, el objetivo ya era otro. El problema era el embargo, no el
régimen de Castro. Ese mismo mes National Geographic le publica un gran
dossier (2). En él, el Sr. Putman describe lo bien que le va a los
extranjeros que negocian en Cuba, pero luego, no se procura el espacio
necesario para aclarar por ejemplo, que le flamante director del Centro de
Ingeniería Genética y Biotecnología al que él entrevistó en 1999 fue
expulsado deshonrosamente de esa oscura institución por cuestionar la
transferencia de tecnología de doble uso a Irán e Irak.

Lastima que ni él ni la revista hayan investigado a esas 30’000 familias que
trabajan para Tabacalera S.A. de España sin un salario digno. ¡Dios libre a
la National Geographic de hablar de esclavismo extraterritorial en la Cuba
de Castro!

En el verano del 2000, Peter Benchley publica un lamentable texto en el que
las mentiras inundan de farsa y manipulación política las fotografías de
David Doubilet (3). Allí, desde las famosas páginas de la National
Geographic Magazine, intenta decirnos que los arrecifes coralinos de Cuba se
mantenían inalterados desde que él los visitara por primera vez en los años
50. Las especies que él creía desaparecidas del Caribe por culpa de la
pobreza, el hambre y la necesidad, aparecían en las aguas cubanas en
cantidades exorbitantes. El mensaje político se hacía tan obvio, tan burdo,
tan insultante y tan falto de profesionalidad que no valía la pena ni
continuar. Por primera vez en mi vida constataba que la National Geographic
merecía, de vez en cuando, ir al cesto de basura.

Los investigadores de la revista National Geographic, que tan distantes
quieren mostrarse de la Smithsonian Institution a la hora de las críticas
(4), no escatiman ni un segundo a donar espacio en la revista a las
supuestas apariciones del Carpintero Real (5), (un ave a la que yo llamo el
“Yeti de Cuba”, ya que considero está extinta y sólo existe en la fantasía
de los científicos más notables de la Smithsonian Institution). El hecho de
que la National Geographic y la Smithsonian Institution sean las dos
instituciones norteamericanas que más publican sobre la existencia de esa
especie en Cuba, le otorga a la primera el calificativo de prensa
especulativa y a la segunda, el de institución científica de dudosa
profesionalidad. Detrás de estos falsos reportes no hay más que un objetivo
político: describir Cuba como si se tratara de un paraíso, y acabar con el
embargo estimulando la simpatía y el interés de los lectores.

Otro mito reportado como si se tratara de una verdad es ese que habla de una
“ciudad sumergida” en el Cabo de San Antonio (6). Cómo era de esperarse,
National Geographic no vaciló un segundo en entrevistar a Manuel Iturralde,
director de investigación del Museo Nacional de Historia Natural y
encargado, como todos los demás científicos a las órdenes de la Dra. Rosa
Elena Simeón, de estimular la fantasía de los tontos norteamericanos.
“Mientras más cosas lindas crean los gringos que hay en Cuba, más dinero
traerán. Eso no falla y ya estamos logrando el presupuesto que ni la
mismísima Simeón puede alcanzar.” (7).

National Geographic debería haber escrito sobre la situación del Coral Negro
en Cuba, tal y como hizo en México en el año 2001 (8). La destrucción de las
colonias de Coral Negro es tan notoria en Cuba que debo inferir que los
cubanos deberemos esperar unos 20 años para que National Geografic
desclasifique los resultados de dicha expedición. No concibo que en tantos
viajes por las aguas cubanas todos estos reporteros hayan pasado por alto
las numerosas aletas de tiburón que los pescadores transportan en sus
embarcaciones. En 9’000 millas marinas navegadas en las aguas de Cuba jamás
vi un “Ferrocemento”, un “Cayo Largo”, o un “Mangle Rojo” (que son los
nombres de los barcos más utilizados por la Industria Pesquera de Castro)
que no las tuviera en sus techos secándolas al sol y por decenas.

Pero volvamos al artículo que volvió loco a mi buen amigo en Cuba y que
ahora veo no fue el único que contribuyó a reducir su colección de revistas
a cenizas. En “Cuba Naturally” (9), que no es más que la presentación
escrita que acompaña el “Sights & Sounds” (10) del Sr. Winter, lo primero
que llama la atención son los saltos de niño majadero y la ansiedad que
describe el propio autor con tal de captar la instantánea de un cocodrilo
saltando fuera del agua (11). Hasta aquí todo bien sino fuera porque la
presa que se había puesto como cebo era un mamífero endémico cubano.
Efectivamente, lo que ustedes ven colgar por el cuello del árbol es una
Jutía Conga, una especie amenazada por culpa de la caza furtiva a la que han
obligado a un pueblo que no tiene acceso legal a la proteína animal.

Es una pena que Tobi, (el biólogo de la barba blanca que vemos en las
fotografías) tenga que dedicarse a entretener el apetito comercial de todos
estos fotógrafos saltarines de la farándula liberal norteamericana. Es una
vergüenza que la revista National Geographic, que tan bien habla del paraíso
natural protegido por Castro, no haya notado que para obtener una fotografía
se había sacrificado un mamífero endémico. Sin embargo, lo más bochornoso es
que incluso imitaron el título del libro más absurdo que sobre la naturaleza
cubana se haya escrito (12) y cuyo autor, valga que lo aclare, no talaba
Coral Negro para venderlo en el mercado negro y saciar el hambre, sino para
regalar a sus amigos norteamericanos de visita en Cuba.

Si de precisión se trata, debo decir que la National Geographic y su autor
asignado mienten, pues Cuba no cuenta con 263 áreas protegidas. La
inexactitud de este planteamiento, sino intencional, es de una ignorancia
verdaderamente supina. National Geographic y su reportero mienten al decir
que el 22 % del territorio nacional de Cuba esta protegido. Y yo les puedo
demostrar que no es así. Mienten al decir y publicar que nunca se había
visto a dos ocupantes del Sijú Cotunto en un mismo nido (la foto muestra a
un juvenil y a un adulto, lo que es extremadamente usual de observar y les
aclaro, las aves rapaces son mi especialidad).

Cuba no puede, bajo ningún concepto, ser comparada con las Islas Galápagos,
ya que en nuestro país no existen organizaciones internacionales autorizadas
a permanecer, controlar, o criticar las acciones que el gobierno lleva a
cabo allí.

Es cierto que el Almiquí está muy afectado por la depredación que sufre
debido al abandono de perros y gatos domésticos que los campesinos
introdujeron en esas áreas. Pero también es cierto y National Geographic no
lo menciona, que ello es el resultado de la falta de educación ambiental que
el gobierno de Cuba nunca ha ofrecido a la población. El Almiquí, al igual
que las Jutías (a las que la National Geographic utiliza como cebo), están
amenazadas también por la deforestación irracional que durante 40 años ha
efectuado el gobierno de Castro, y por la minería que la Sherrit
International de Canadá lleva a cabo allí. O sea, las compañías a las que
tan bien les va negociando con Castro según nos ha dicho John Putnam en sus
artículos (1 & 2).

En respuesta a la demanda que el Sr. McGeeham hizo por e-mail, y con
relación a las pruebas de inexactitud por parte de la revista, quiero
terminar con un ejemplo territorial. National Geographic dice que la Reserva
de la Biosfera de la Ciénaga de Zapata cuenta con 15’000 hectáreas
protegidas (10). Sin embargo el libro “Inventario de Humedales de la Región
Neotropical” otorgaban a la Ciénaga de Zapata una extensión protegida de 340
’000 hectáreas (13). Esta reducción en el número de hectáreas protegidas
parece ser la consecuencia de las llamadas “licencias ambientales” otorgadas
por el gobierno de Cuba y que facilitan la construcción de instalaciones
turísticas en donde antiguamente había ecosistemas protegidos.

¿Cómo es posible que la National Geographic y todos sus colaboradores no
hablen del apartheid que el gobierno de Castro impone al pueblo cubano en
los negocios, o de la prohibición de acceso a esos flamantes hoteles que en
la “Nueva Cuba” se construyen sólo para turistas? ¿Cómo es posible que no
hablen de que Cuba es el país que más coral negro, delfines, y tiburones
extermina y exporta desde el Caribe? ¿Cómo es posible que la National
Geographic no le haya pedido una foto del Carpintero Real de Cuba a los
prestigiosos ornitólogos Jerome Jackson y Lestter Short? ¿Por qué la
National Geographic no le pide al especialista en especies amenazadas John
McNeely la localización de esta especie? Casualmente todos son conocidos
míos y han viajado extensamente a través de Cuba?

¿Por qué los especialistas científicos y asesores de la National Geographic
no critican al fotógrafo asignado Steve Winter por permitir el uso de
especies endémicas en sus cebos para lograr una foto? ¿Es este tipo de
barbarie la que la National Geographic pretende una vez se levante el
embargo? ¿Cómo es que una revista tan prestigiosa como esta no se permite la
libertad de hablar de la deforestación que tiene lugar en las montañas donde
estas criaturas sobreviven? ¿Por qué, si sus artículos son rigurosamente
sometidos al escrutinio editorial, la National Geographic no ha comprobado
las cifras ofrecidas por los organismos internacionales antes de publicar
las bazofias que le dicta el régimen?

La respuesta apropiada para contestar todas y cada una de esas preguntas es
la falta de interés de la National Geographic Magazine en publicar la
verdad. ¿Quiere alguno de ellos dedicar unos minutos a comprobar seriamente
lo que les digo? National Geographic tiene toda la razón de justificarse
diciendo que no es una agencia de detectives, pero no me negarán que en
cuanto a Cuba su rigor editorial deja mucho que desear. La literatura
científica está ahí, en las magníficas bibliotecas norteamericanas y
disponible para todos. Además, y por si esto puede servirles de consuelo,
les aseguro que toda la que tengo en casa y que sí publica las verdades
sobre Cuba no la quemaré.

Bienne, Switzerland
November 16, 2003

Notes and References


(1) Putman, John J. 1999. Cuba after Castro. National Geographic.com. 2 pp.

(2) Putman, John J. 1999. Cuba: Evolution in the Revolution. National
Geographic.com. 17 pp.

(3) Benchley, Peter 2000. Cuba Reefs. A Last Caribbean Refuge. National
Geographic.com. 3 pp.

(4) McGeehan, Patrick J. 2003. Respondiendo a las críticas de un lector
sobre el artículo “Cuba’ Wild Side”, este empleado de la División de
Investigación de la Correspondencia de la National Geographic Magazine dijo:
“I will be able to direct your correspondence more appropriately here if you
can point at least one specific example of coverage in National Geographic
regarding Cuba that you consider to be erroneous or misleading.” Then, I
believe the article you are actually reading is self explanatory.

(5) Mayell, Hillary 2002. Ultrarare Woodpecker Spurs Ultimate Birding Trip.
National Geographic News. January 15, 2002. 5 pp.

(6) Handwerk, Brian 2002. Cuba’s Sunken City. New Underwater Finds Raise
Question About Flood Myths. National Geographic News. 5 pp.

(7) Peraza Yazmín: palabras pronunciadas en mi presencia por la antigua
directora del Museo Nacional de Historia Natural con motivo del anuncio de
un viaje de Paul Hammel (Pennsylvania University) en busca de la rara
Bijirita de Bachman (Bachman’s Warbler). Nótese que la línea de
autofinanciación que permiten estas mentiras científicas sigue activa en la
institución que actualmente dirige la esposa del geólogo entrevistado por la
National Geographic.

(8) Mead, Gale 2001. Research Expedition Aimed at Halting Loss of Black
Coral. National Geographic News. 6 pp.

(9) Winter, Steve 2003. Cuba’s Wild Side. Sights & Sounds Multimedia Schow.
National Geographic. 7 minutes.

(10) Winter, Steve 2003. Cuba Naturally. An island nation so rich with
endemic species that biologists can hardly keep count. Feature. National
Geographic.com 4 pp.

(11) Winter, Steve 2003. Cuba’ Wild Side On assignment. Best. National
Geographic. 1 p.

(12) Silva Lee, Alfonso 1996. Cuba Natural / Natural Cuba. Editorial Pangea.

(13) Scott, Derek A. y Monserrat Carbonell eds. 1986. Inventario de
Humedales de la Región Neotropical. Cuba. By Orlando Garrido. IUCN
Cambridge. p. 512.


lavozdecubalibre.com

---
Outgoing mail is certified Virus Free.
Checked by AVG anti-virus system (http://www.grisoft.com).
Version: 6.0.547 / Virus Database: 340 - Release Date: 12/2/2003
  Reply With Quote


  sponsored links


Reply


Thread Tools
Display Modes




Copyright © 2006 SmartyDevil.com - Dies Mies Jeschet Boenedoesef Douvema Enitemaus -
666