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2nd June 04:41
External User
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Ay, ay, ay...!!
Alguno de ustedes se acuerda de algun tema???? Vaaaaaaaaaamossss!!! ;-)
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PALITO ORTEGA | MÚSICO, ACTOR, PRODUCTOR Y EX POLÍTICO
Retorno y vigencia de un ídolo popular
Desencantado de la política, Palito regresa a la música con su nuevo
disco "Presente y pasado"
Gustavo Laborde
Ayer, luego de tres décadas de silencio musical, Palito Ortega volvió a dar
un concierto en Uruguay. Su recital en el Hotel Conrad de Punta del Este
formó parte de una gira que ya lo ha llevado por ciudades de Colombia, Perú
y Bolivia y lo trasladará hasta los confines del Canadá, previa escala por
Miami y otros destinos. Quien fuera rey en la música y gobernador en la
política, también se trae entre manos un nuevo disco. El álbum Presente y
pasado marca el retorno de este músico que gozó de 20 años indiscutidos de
popularidad: fue el número uno en el Club del Clan, filmó 27 películas como
director y productor y grabó 34 discos que vendieron la friolera de 15
millones de copias.
Sobre su desencanto de la política, el regreso a la música y el misterioso
mecanismo de la memoria y la vigencia habló, con gran diplomacia, Palito
Ortega en esta entrevista.
¿Cuánto hacía que no se presenta en Uruguay?
-Muchos años. No puedo precisar la fecha pero hace muchísimo tiempo. Uruguay
siempre fue muy generoso con nosotros. Recuerdo cuando recién aparecíamos
con el Club del Clan que siempre íbamos a tocar a Uruguay y era muy calurosa
la receptividad de la gente. Nos mostraba todo su cariño, todo su afecto.
Había un lugar por la zona del Casino que se llamaba Chez Carlos, estaba muy
de moda y actuábamos mucho ahí, así como también en el Interior. Yo guardo
imágenes muy lindas de Uruguay, fue siempre un país muy generoso conmigo.
-En Buenos Aires también hace mucho tiempo que no se presenta.
-En Buenos Aires mucho más. Incluso, en el mejor momento de mi carrera, yo
casi no me presenta-
ba en Buenos Aires. Lo único que presentábamos allí eran los estrenos de las
películas. Yo trabajaba mucho en el Interior, y las veces que me ofrecían
trabajar en Buenos Aires, en salas como el Teatro Opera, siempre me resistí.
-¿Era una forma de resistir al centralismo porteño?
-Era una forma de llegar más al Interior y estar en contacto con la gente
con la que yo me sentía más cómodo. En la época en que se organizaban
grandes carnavales en la Capital Federal, que reunían a 20 o 30 mil personas
en la cancha de San Lorenzo o de Vélez Sarsfield sí me presentaba en Buenos
Aires. Pero después no. La última vez que estuve fue durante la despedida
oficial, que me presenté en la Sociedad Rural y fue muchísima gente. Eso fue
hace 30 años, mucho tiempo.
-¿Qué siente estar de gira nuevamente?
-A mí me sorprende que hayan pasado tantos años y que la gente todavía se
acuerde de las canciones. Yo cuando estaba haciendo aquellas canciones no
imaginaba que iban a perdurar en el tiempo como han perdurado. Es una gracia
de la vida.
-¿Pero a nivel personal cómo siente usted estar nuevamente de gira como
músico?
-Muy bien. Me da la sensación de que no hubiese pasado el tiempo y sin
embargo, cuando miro hacia atrás, me doy cuenta que sí pasó mucho tiempo.
Pero a mí lo que me emociona y yo le agradezco mucho a la gente es el
respeto. Esta es una profesión muy difícil, muy competitiva, todo el tiempo
aparece gente nueva y joven. Y pese a que hay modas uno pudo superarlas,
creo que gracias a Dios nosotros podemos considerarnos entre los clásicos,
porque cuando vamos a cualquier país uno no precisa de una canción de moda
que esté sonando en la radio para que lo conozcan. La gente se acuerda de La
felicidad o Un muchacho como yo, se acuerda de Sabor a nada, de Corazón
contento. Creo que acá hay una cosa curiosa. La gente por momentos quiere
volver a la melodía, necesita de una melodía. Yo no sé si mucha de la música
que se ha hecho en el último tiempo no ha sido más pasajera que la que
hacíamos nosotros.
-En su momento muchos veían esas canciones como pasatistas y frívolas. Para
los años '60, su música era vista casi como una perniciosa distracción. ¿Qué
reflexión le merece el hecho de que a más de 30 años la gente no las haya
olvidado, como afirmaban muchos?
-Creo que hacíamos canciones que tenían más melodías, o con melodías que
siguen el oído de la gente. Me parece que luego se abusó mucho del ritmo y
los efectos, y perdió la cosa fresca que teníamos nosotros. Es evidente que
hubo un sector, sólo un sector, que fue muy severo, que creía que uno tenía
la obligación de cantar otras cosas. Creo que en definitiva si uno ha
perdurado es porque le ha cantado a cosas que también forman parte de la
vida como enamorarse o desenamorarse, ilusionarse o sufrir un desengaño. Son
cosas cotidianas en la vida de la gente. En nuestra época hubo muchos
cantantes testimoniales, muchos cantantes de protesta y bueno, a muchos de
ellos la gente hoy no los recuerda. Eso quiere decir que lo que nosotros
hicimos se podía haber hecho mejor, pero también reflejaba una parte de la
gente, una parte de la gente de la calle, de la gente simple, del obrero,
del que va a trabajar colgado de un andamio o en el campo y está silbando
una melodía. Bueno, entonces lo que hicimos sirvió para algo. Si uno queda
en el corazón y el sentimiento de tanta gente es obvio que valió la pena
haber escuchado algunas críticas muy ácidas sobre nuestra música.
-Entre esas críticas ácidas estaba la canción de León Gieco en la que lo
trataba de cantorcito de cuarta y le decía que usted no sabía si la gente
iba contenta a trabajar.
-León representa una generación de artistas contestatarios, que tenían una
visión muy crítica de la realidad musical o, al menos, de un personaje de la
música popular. Yo nunca me enojé por eso, ni nunca me peleé con él, ni
tampoco le contesté. Jamás. Yo simplemente creo que para hablar de libertad
y ser antidictatorial, uno tiene que ser más amplio y darse cuenta que todo
el mundo tiene el derecho de vivir y expresarse como lo sienta y no creer
que las cosas son de una sola manera, porque no hay una sola manera de hacer
las cosas. No puedo decir que odio el autoritarismo y a la vez ser
autoritario queriendo que las cosas se hagan a mi forma. Esas
contradicciones se ven con el tiempo. Lo importante es no enojarse y dejar
pasar el tiempo, porque la vida se encarga de poner las cosas en su lugar.
-En todo este tiempo se dedicó fuertemente a la política. ¿Volvió a la
música porque está desencantado de la política?
-La política es un arte difícil...
-¿Es más difícil que hacer música?
-Muchísimo más difícil. Cantando uno tiene muchísimo más poder que cualquier
política, y además gente que lo aplauda. Uno va a un lugar y cuando la gente
te ve como artista te saluda bien. En política eso no pasa, te podrá saludar
bien alguien del partido, el resto te pone mala cara. Te pongo un ejemplo.
Un 8 de mayo de 1974, yo estaba ***pliendo años y me regalé un auto que se
lo compré a Juan Angel Fangio, con quien tuve un amistad de muchos años.
Cuando yo pasaba con ese Mercedes Benz la gente me veía con simpatía,
pensaría que yo vine del Interior, laburé, canté y me había comprado un
lindo auto. Me miraban con aprobación. Si vos siendo político pasás con un
auto importado la gente piensa que estás robando plata. Yo viví toda la vida
de mi música, de mis derechos de autor, porque gracias a dios, siempre, mis
canciones siguieron sonando y siempre tuve un buen pasar. Pero al meterte en
política evidentemente pasás a ser uno más de los de ese oficio y no podés
escapar al rigor de la mirada ni a la sospecha. Yo estuve seis años en
política. Tuve una carrera vertiginosa, fui gobernador, luego secretario de
Estado, fui legislador y candidato a vicepresidente, que perdí en el 99. Yo
sentí que se ***plió un ciclo y me retiré.
-¿No va a volver a la política?
-No, es definitivo. No me arrepiento de nada de lo que hice porque la vida
es muy corta para eso, quizá si pudiera volver a hacerlo lo haría mejor,
pero no me arrepiento porque uno en la vida pública está muy expuesto y
bueno, las cosas que ya hizo ya pasaron. Ahora tengo proyectos que son mucho
más saludables, mucho más felices
-¿Cuáles son?
-Tengo propuestas importantes para hacer el verano en el Interior de
Argentina. Todavía falta la parte de la gira por Miami y Canadá También
acabo de grabar el disco Pasado y presente para el sello Universal, que
tiene temas nuevos, inéditos y otros clásicos como Corazón contento y Un
muchacho como yo, que tienen un sonido muy moderno.
-¿En sus años de política, pudo hacer algo de música?
- Cuando estaba muy muy enojado, algo muy frecuente en la profesión de
político, me encerraba y de tanto en tanto tocaba la guitarra, pero nada
serio. A veces en algún acto, la gente empezaba a tararear los temas, cosa
que no gustaba mucho a otros políticos. Pero yo no podía renegar de eso, es
mi historia. Ahora ya tengo decidido no volver a la política, la política es
para los políticos. A mí me interesa la política pero no la política de la
política, no me interesa la politiquería.
-Sin embargo, lo sedujo lo suficiente como para estar en ella largo tiempo y
en altos puestos.
-Sí, todo empezó en Tu***án. Mi desafío era ganarle a Antonio Bussi, porque
todos decían que nadie le podía ganar. Aunque la gente no lo sepa, todo
empezó así. Yo no podía creer que nadie le pudiera ganar y como no había
nadie que lo enfrentara lo hice yo. Luego todos creyeron que le podían ganar
y no le ganaron. Incluso, lo único que hice fue retrasarle la llegada al
poder.
-¿Le hubiese gustado ser presidente de Argentina?
-En su momento, sí. Creo que nuestros países necesitan buenos
administradores. Más que gobernantes administradores. El político piensa más
en gobernar, en la política, en las estrategias, lo que yo le llamo la
política de la política, que es ver quién va en qué lista, cómo tomar el
control del partido y todas esas cosas, cuando lo que necesitamos en
Latinoamérica es administrar bien los estados. Se pierden la energías en
esas cosas en vez de trabajar para la gente. Eso me costó disgustos enormes
porque yo no quería eso, porque no soy político.
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