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22nd March 14:39
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Largo pero interesante
URUGUAYISMOS EN EL LENGUAJE DEPORTIVO
DANTE STEFFANO
Instituto Universitario Asociación Cristiana de Jóvenes
"Cuando acepté el desafío de Jesús Castañon de escribir un artículo sobre el
lenguaje deportivo estaba consciente en que aceptaba un gran reto. Es
trabajoso ya que es difícil reflexionar sobre lo cotidiano porque estamos
"contaminados", somos una parte de esa realidad. Pero ese desafío hizo
prestara más atención en el lenguaje que utilizan los uruguayos, que en
muchos casos son algo así como una marca registrada, un elemento de la
cultura en el que todos de alguna manera hemos contribuido en su elaboración
y reelaboración. ¿Por qué es importante considerar el lenguaje? Creemos que
un estudio, por sencillo que sea, permite indagar y conocer. Por un lado
pone a consideración los modos en que la variedad de la realidad social se
construye, siempre dentro de un espacio físico y temporal, ya que determina,
condiciona e influye en todos los niveles del sistema lingüístico. Y por
otro permite incursionar en la forma que influye y condiciona muchos
aspectos de la realidad social. Y la tarea de conocernos nunca termina.
Por eso creemos que la esencia de lo "uruguayo" no puede revelarse de manera
súbita, como un fogonazo en la noche. Esos rasgos nacionales tienen un campo
fértil en el mundo deportivo para desplegarse ya que el hecho de que la
posesión de un lenguaje propio es uno de los atributos humanos más
distintivos, común a todas las culturas. Y los uruguayos han creado el suyo
propio.
Algunas preguntas y algunas respuestas
Pero principio tienen las cosas. ¿Qué es el Uruguay? ¿Qué representa para
los uruguayos? La sociedad uruguaya tradicionalmente ha sido y es una
sociedad con necesidad y apetencia de espejos. "Un colectivo que necesita
"mirarse al espejo" o los espejos- es, en principio, un colectivo cuya
autoidentificación es vivida como un problema. Refiere también a un
"nosotros" que necesita de modo reiterado esclarecer, comprender, articular
su realidad múltiple o difusa desde un punto de vista ambivalente, a medias
propio y externo"[1]. Siguiendo la metáfora, si toda sociedad también es lo
que cree ser, en el caso uruguayo el peso de la autorepresentación en los
procesos de constitución de la identidad colectiva parece haber sido
especialmente decisivo. Para los uruguayos, en suma, por múltiples razones
que hacen a su proceso histórico -la debilidad relativa de las bases
materiales de su configuración estatal, su ubicación geográfica como país
pequeño entre "dos gigantes", el peso de sus modelos de asociación política
en la elaboración de sus relatos y sus referentes colectivos, la escasa
densidad de sus impulsos endógenos de su sociedad civil, etcétera-, el
problema central de su autoidentificación nacional no ha pasado tanto por el
SER sino por el IMAGINARSE." [2]
El primer Presidente constitucional de la República, Gral. Fructuoso Rivera,
expresó: "el Estado oriental existe: pero su cuna es como la de Hércules:
dos serpientes la rodean". [3] Argentina y Brasil, son dos poderosos motores
de la realidad latinoamericana en todas las dimensiones desde el inicio
mismo de la emancipación americana. Si bien desde el origen como nación, y
gran parte de los temas de su vida "cotidiana" están vinculados a la de sus
poderosos vecinos, el Uruguay ha creado o si se quiere ha reservado espacios
para que esa influencia sea sensiblemente menor. ¿Y cuál es ese espacio? En
términos generales el deporte pero más específicamente en el fútbol. En ese
espacio de confrontación, reducto exclusivo, hasta hace poco tiempo, de los
hombres, han surgido una serie de expresiones que le son propios y que han
contribuido a conformar la identidad del Uruguay.
¿cómo podemos definir un "uruguayismo"?
Según la Real Academia Española es una "locución, giro o forma de hablar
propio y particular de los uruguayos". [4] Pero debemos realizar dos
puntualizaciones. En primer lugar debemos establecer que en nuestra opinión
son construcciones culturales, fruto en muchos casos de un proceso de
sedimentación o de a***ulación de experiencias o si se quiere vivencias. Y
que en segundo lugar que su ámbito de aplicación es la comunidad de
uruguayos o colectivos donde ellos participan. En definitiva, se ha
transformado en una marca de identidad lingüística propia.
Hay un lenguaje que refiere a lo nacional dentro del espacio del fútbol que
se manifiesta en muchas formas lingüísticas. He aquí algunos ejemplos de
construcciones propias de los uruguayos:
En palabras
"la celeste": Concepto que va más allá del mundo del deporte. Aún cuando
refiere a la participación de un equipo nacional en un evento, match o
cualquier encuentro deportivo, es uno de los elementos aglutinadores de la
nacionalidad "uruguaya". Su sola invocación es capaz de convocar, unir o
aglutinar personas o grupos diferentes en torno a una causa común. El
sentimiento que genera es similar al de la "unión nacional o unión
patriótica" .
"Viveza criolla": lamentablemente viva aún, fue, sin duda, el peor de los
mitos nacionales. Dibujaba a la sociedad oriental como integrada por seres
superiores, más "vivos" que el resto de los mortales y, por consiguiente,
habilitados como para burlarse y servirse de los otros. Esta frase, en su
forma negativa, premiaba y alababa la deshonestidad, el escarnio del débil o
del indiferente, sacar ventaja indebida de una circunstancia oportuna, el
culto al menor esfuerzo. Un típico ejemplo es "dejemos que los demás
estudien, trabajen y hagan lo posible por mejorarse; después vamos los
uruguayos y con la "viveza criolla", más un poco de "garra charrúa", les
ganamos, "como en Maracaná".[5]
En frases, que en muchos casos se han convertido en mitos:
"a la uruguaya": Cuando algún proyecto o acción se realizó sorteando
dificultades o sin recursos, por lo general de índole económico. Esto fue
subsanado por la imaginación, la tradicional "garra" o el espíritu que le
ponen los uruguayos a sus acciones.
"La pelota contra el piso": frase que denota una idea de prudencia,
necesidad de calma, mesura, tranquilidad, para darle un lugar a la
reflexión.
En lo deportivo ... "a Uruguay lo respetan": Considerando las performances
deportivas de los últimos veinte años se lo puede definir en términos
humorísticos que "hoy más que nunca expresa una "esquizofrenia periodística"
[6].
"tapalo con diario": Cuando se comete una falta durante el encuentro
significa que es "un grito solidario del hincha ... con el agresor"[7].
"garra charrúa": frase vernácula de la "furia española" y otras similares,
que supone era el atributo, vinculado a la capacidad testicular, que hacía
que los uruguayos se crecieran en los momentos difíciles. Un periodista muy
crítico expresó que "con el tiempo se transformó en el derecho moral a
emplear la violencia y matar a los adversarios a patadas, al contrario de lo
sucedido en Maracaná" [8] donde afirma se ganó jugando simplemente al
fútbol.
donde se sostiene se ganó jugando simplemente "al fútbol".
"vamo´arriba la celeste": ante una adversidad o frente a una instancia
difícil surgen estas palabras siempre expresadas como un "grito de guerra"
que marca la diferencia entre el "nosotros" y los "demás"
"Los de afuera son de palo" Máxima adjudicada a Obdulio Varela, capitán de
la selección en el Mundial de 1950, expresando que título se disputaba
contra un equipo compuesto por once jugadores igual que el uruguayo. Que el
entorno no importa, el partido hay que jugarlo contra la oncena contraria,
no con el entorno o el público (200.000 personas) que había colmado las
instalaciones de Maracaná el día de la final. Marca la impermeabilidad de la
incidencia del entorno.
A diferencia de otros países, fundamentalmente los argentinos que expresan
frases tales como: "Dios es argentino" o "Argentina es potencia" o hablan de
Argentina como "la nación argentina", los uruguayos han generado un lenguaje
que responde a otra idea. La construcción simbólica del Uruguay como un
"paisito", la eterna presencia de la imagen del duelo o pelea entre David y
Goliat cada vez que debe enfrentarse en el escenario deportivo con otra
selección nacional, pero que alcanza siempre dimensiones de epopeya cuando
nos enfrentamos a nuestros vecinos. En aparencia representa la idea de la
rebelión del débil frente al más fuerte, esto es a mayor adversidad mayor es
nuestra fuerza o convicción moral. Y hasta hace poco tiempo también se
expresaba esa diferencia en la frase "como el Uruguay no hay" que
sintetizaba las cualidades singulares de nuestra sociedad.
En canciones:
"Vayan pelando las chauchas /aunque les cueste trabajo/
donde juega la celeste /todo el mundo boca abajo".
Verso que expresa la necesidad de una reverencia o gesto de respeto por la
historia "celeste" y se constituyó a partir de Maracaná en casi un himno
nacional. Otra representación de que los uruguayos tenemos cualidad natural.
Y hasta en números:
"1950": Número que expresa la hazaña jamás realizada por selección alguna
hasta la fecha: ganarle al anfitrión la final del Campeonato del Mundo. Una
anécdota que representa su significado. En las eliminatorias que se están
disputando para el Mundial 2002 de Corea-Japón, en ocasión del partido entre
Uruguay y Brasil en Montevideo, un grupo de jóvenes desplegó una enorme
bandera celeste con la única inscripción "1950". El resultado fue Uruguay
1 - Brasil 0. Los comentarios posteriores al encuentro que hicieron varios
periodistas mencionando ese hecho, llegaron a expresar que la selección
brasileña "sintió miedo y una gran responsabilidad" por lo que les estaban
recordando los uruguayos. El objetivo de esos jóvenes era apuntar a su
fragilidad espiritual. No hace falta aclarar que ese triunfo mundial fue
hace más de 50 años. Y nunca se sabrá su Uruguay ganó ese día porque jugó
mejor que Brasil o si los brasileños estaban asustados porque les recordaron
esa fecha. Si será importante que ese número, el 1950, lo adoptó la
Intendencia Municipal de Montevideo como único número para su central
telefónica.
Ensayando alguna hipótesis
Hay cierta coincidencia en señalar que el Campeonato Mundial de Fútbol como
fenómeno colectivo que moviliza la opinión pública y las reacciones masivas,
posee un contenido manifiesto y otro latente, susceptible de ser
interpretado. Pero para el caso uruguayo debemos considerar también Copa
América. Se considera al año 1916 como una circunstancia doblemente
histórica pues se disputó el primer torneo Sudamericano de la historia, 44
años antes de que se llevara a cabo la primera Copa de Europa de
Selecciones, y se fundó la Confederación Sudamericana de Fútbol (CSF). Ese
hecho significó mucho para estos países de Sudamérica, ya que en ese
entonces la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), órgano
rector del fútbol mundial, solo tenía 23 naciones afiliadas, de las cuales
19 eran europeas, 2 de Sudamérica y 2 de Norteamérica.[9]
Por eso intervenir en un Campeonato Mundial significaba para países como
Argentina, Brasil y Uruguay, marcados por un claro retraso en su desarrollo,
competir con otras culturas, salir de la infancia. "Ganar significaba
integrar el bloque de los países desarrollados, adquirir poder y prestigio a
través de un liderazgo". [10] El sentimiento de pertenencia a un país se
construyó a partir de la presencia de la selección nacional y de los "clubs"
en diversos enfrentamientos deportivos. Los tiempos deportivos, que para el
caso uruguayo fueron acompañados de logros y avances en lo político y
social, consolidaron la imagen total de país, cristalizando el sentido de
pertenencia de los uruguayos.
A diferencia de lo ocurrido en otros países, las razones por las que el
deporte llegó a constituir un interés tan vivo para los uruguayos es sin
duda la conjunción de varios factores, que en algunos casos se convirtieron
asimismo en catalizadores.
Hacia las tres primeras décadas del siglo XX, y en especial en los años del
"Centenario", surge un nuevo escenario donde los "orientales" podrían
esforzarse por demostrar que eran iguales, cuando no mejores, que otras
naciones. Ese escenario es la competencia deportiva. Y tampoco es casual que
en los años de la celebración del "Centenario", es cuando se consolida la
emergencia del Uruguay moderno en su configuración más conocida.
Es interesante considerar la afirmación del Prof. Gerardo Caetano: "Uruguay
nació antes que los uruguayos, el Estado precedió a la nación".[11] Esta
afirmación se basa en el supuesto teórico de que las identidades nacionales,
y los imaginarios colectivos que las sustentan, surgen a posteriori y
bastante más tardíamente que los estados. Y lo que expresa es que la
identidad nacional de los uruguayos no está definida desde los tiempos de la
colonia, o que durante la Revolución o los primeros años de la vida
independiente se haya consolidado una imagen "de lo nacional" en una forma
más o menos coherente o similar a lo que hoy conocemos. "No había entonces
nación, pero tampoco imaginarios nacionalistas sólidos, y mucho menos uno
que prevaleciera de manera visible. Primaba la indefinición de fronteras en
múltiples dimensiones: jurídicas, políticas, económicas, culturales" [12]
Comparto la idea de que los pueblos jóvenes, que no tuvieron "Edad Media"
crean su propia mitología a partir de valores contemporáneos. Gran parte del
imaginario colectivo de Uruguay, Argentina y Brasil se conformó en tornó al
fútbol, con los mismos componentes legendarios de los viejos romances
medievales. Por ello no es casual que el primer imaginario nacionalista
uruguayo se haya consolidado en las primeras décadas del siglo XX, teniendo
su apogeo en la década del Centenario (1930). Hubo elementos que fueron
fundamentales o si se quiere definidores de la "dimensión de nación" ya que
se generaron espacios de autonomía en relación al dominio británico (y al
norteamericano emergente) y procesos de integración de la población en una
identidad que carecía de valores tradicionales a los cuales apelar. Asimismo
se desarrollaron políticas de integración a través de acciones que
comprendían la facilitación de la nacionalización de los inmigrantes, la
integración cultural a través de una decidida política de escolarización
primaria y de la creación de una enseñanza secundaria presente en todo el
territorio; y la incorporación de la población al proceso político con la
universalización del voto, la frecuencia de elecciones y la organización de
partidos modernos con acción movilizadora. "Se creaban así condiciones para
establecer una identificación de la nación con la comunidad política, que se
expresaba en un Estado representativo de la democratización de la sociedad
civil".[13]
Pero es en los primeros años del siglo XX donde surge un nuevo escenario,
donde los uruguayos como otras naciones pueden medir o confrontar las
bondades de su sistema político, cultural o económico. Ese nuevo escenario
es el deporte, y para países como Argentina, Brasil y Uruguay,
fundamentalmente se hace a través del fútbol. Los habitantes de estos
países, en mayor o menor medida, formaban parte de una cultura demasiada
dispuesta a ver en el deporte, y especialmente en el fútbol, la forma
importante del modelo de país. Sin quererlo, tal vez, han propiciado que el
fútbol como espectáculo sea una cuestión nacional. Un espacio delimitado, un
importante número de espectadores en las tribunas (generalmente si jugaba la
selección nacional) viendo jugar o "luchar" a sus hombres vestidos con los
colores nacionales, la carga emocional que todo esto genera y los grados de
adhesión a la causa, los encuentros internacionales proporcionan "una forma
peculiarmente intensa de representación dramática nacional (o teatro
deportivo)"[14].
La obtención de la medalla de oro en los en los Juegos Olímpicos de Colombes
(1924) y de Amsterdam (1928) [15], los Campeonatos Mundiales logrados en
1930 (disputado en Uruguay) y en 1950 (en Brasil) más los catorce títulos
Campeonatos Sudamericanos o Copa América de Selecciones, contribuyen a que
los uruguayos tengan una predisposición a considerarse como una sociedad
ideal o al menos "elegida" o al menos diferente. Como sostiene Scheuch " el
deporte como signo de calidad de un pueblo se da principalmente en países
donde el régimen adolece de alguna especie de "COMPLEDO DE INFERIORIDAD".
Los triunfos deportivos uruguayos así como los niveles de desarrollo
político, económico y cultural que alcanzó llevaron a la construcción de
toda una serie "verdades" sobre el Uruguay. Por eso a la hazaña deportiva de
Maracaná y otras tantas se les cambió artificiosamente el carácter,
generando consecuencias no previsibles. "El narcisismo nacionalista y el
conformismo están en la base de los grandes fracasos y frustraciones
colectivas del Uruguay del último medio siglo". [17]
Como conclusión:
Ese modo de ser o de cómo construyen su identidad a través del lenguaje de
los uruguayos, es una expresión de la realidad social. Esta da a conocer
como son los procesos de comunicación y relación con otros actores, como
construimos los símbolos y las representaciones colectivas que vinculan esas
formas simbólicas con los hombres, como construimos la categorización de las
definiciones cognocitivas, afectivas y valorativas relacionadas con
acontecimientos, personas, colectividades que el lenguaje opera. Pero en una
forma simultánea, si se quiere reforzado por el lenguaje escrito, posibilita
la extensión casi ilimitada de la memoria social. Hay un claro proceso de
identificaciones que históricamente fueron apropiadas que le confieren
sentido a un grupo social y le dan una estructura significativa para sumirse
como unidad. "
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