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5th September 14:47
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McCastrismo: Stone, Chomsky, CampbellS ¿Se hubiera atrevido McCarthy a acusar a
McCastrismo :
Stone, Chomsky, CampbellS ¿Se hubiera atrevido McCarthy a acusar a
bibliotecarios independientes de ser 'agentes del enemigo'?
por NéSTOR DíAZ DE VILLEGAS, Los Ángeles
Es cierto, Cuba no necesita otra invasión americana. Pero, ¿está preparada
para la invasión que entra por la puerta del fondo? Si los colonizadores se
visten de bibliotecarios y de pastores por la paz, ¿se sentirá penetrada?
¿Concebiría, acaso, que los invasores lleguen como párrocos y hombres de
letras? ¿No había pasado ya la época del imperialismo ilustrado y
renacentista? Y, ¿no estará esperando Cuba a los marines, mientras que son
los intelectuales y los profesores de la academia quienes la sodomizan en
silencio?
Un amigo, Rafael López-Ramos, de Vancouver, me hizo llegar la resolución
sobre las bibliotecas independientes cubanas aprobada por los bibliotecarios
canadienses *y su carta abierta, donde rechaza la argumentación de los
malvados libreros*. Ambas están a la disposición de los lectores de
Encuentro, en la página electrónica
http://www.libr.org/Juice/issues/vol6/LJ_6.14.html#7. Cada cual podrá
formarse la opinión que le merezca el ripio, que López-Ramos impugna tan
acertadamente. Por mi parte, me limito a reformular la opinión que me había
formado ya sobre los intelectuales de izquierda en lo tocante a las
dictaduras del mismo signo.
En esa cuerda, sería bueno repetir que no hay nada más erróneo que tratar al
intelectual como si fuera inocente. Por el contrario, las invasiones
americanas a nuestra isla han comenzado siempre como invasiones críticas,
como intromisiones culturales. Baste recordar el papel que jugaron en la
caída de Machado dos escritores americanos "comprometidos", Carleton Beals y
Clifford Odets, secundados por el fotógrafo Walker Evans. No hubo invasión
entonces, sólo una "penetración imaginaria". Sin embargo, la imagen
distorsionada de Cuba que manejó la opinión pública americana de la época
lleva la marca inconfundible de esos tres artistas.
Igual responsabilidad tiene William Randolph Hearst en la guerra
hispano-cubana-norteamericana, y Herbert Matthews en el desastre del 59. El
imaginario de Cuba que inventaron esos manipuladores de opinión facilitó la
intervención, la hizo posible. Y justificó, con las trilladas apelaciones
del humanismo folletinesco, la dinámica imperialista de la gran potencia. En
cada ocasión hubiese sido mejor que nos dejaran quietos.
Imaginar al país que se pretende penetrar es un primer paso. Es en esa etapa
cuando se requieren los buenos oficios del intelectual. El escritor
"comprometido" se presta a todo: si tiene que pintar con los colores más
siniestros los errores de un gobierno criollo lo hará gustoso, y cargará la
mano. Se cree agente de la misericordia divina, un iluminado del humanismo.
No hay nada más repugnante que leer a Beals *o a Sartre, treinta años más
tarde* de visita en Cuba. O, más recientemente, escuchar a Oliver Stone,
entrevistado por una argentina fidelista, pintando a nuestra república como
un bayú flotante administrado por Meyer Lansky. Ya en Los Ángeles comenzaron
las vigilias para salvar a la revolución chavista, "de los cuarenta años de
oprobio, ****fabetismo y dictadura fascista, erradicados por el pueblo
venezolano, que la burguesía blanca desea ver retornar". Cito de un volante
que recogí en la Cinematheque de Pasadena.
Es decir, inventan al país que quieren liberar. Y mientras más lleno de
gángsteres y de prostitutas, mientras más lleno de ****fabetos y de
oligarcas, mejor. Los intelectuales progresistas no saben que esa imagen
americanizante y vodevilesca lleva implícita la idea de la intervención
imperialista. A Abraham Lincoln lo acusaron de "dictador". ¿Quién vino a
salvar a los yankis de semejante sátrapa? Nadie. Continuaron su historia
hasta que llegaron a donde querían o podían. Nosotros no tuvimos tanta
suerte. A nosotros nos intervinieron *en el sentido artístico de ese
término, y no en el militar* los artistas. Los instintos agresivos de una
nación poderosa guardan proporción directa con la capacidad de sus literatos
para darle forma al territorio bárbaro de los vecinos. Los artistas son la
avant-garde del imperialismo.
Una vez ideada *como burdel, como dictadura u oligarquía, como Sodoma o
Banana Republic* es fácil convertirla en presa. Mientras más simple sea esa
imagen *va dirigida al americano atiborrado de imágenes basureadas*, mejor.
Se trata de un consumidor que desconoce profundamente la realidad de Cuba, o
de Venezuela. A partir de Evans, la Cuba exquisitamente compleja de Zanelli
y de Narciso (1932), es sólo una república bananera de negros con pajilla.
Creo que es en ese terreno, en el terreno de las imágenes, donde debemos
actuar. Reclamar el Machadato y el Batistato como épocas inmensamente
creativas, ambiguas, ricas y perfectibles, y no como épocas fallidas que
puedan descartarse con dos frases huecas. Al mismo tiempo, debemos revertir
la imagen del intelectual americano, y verlo como un agente del imperialismo
aunque se vista de pastor. Sobre todo, desnudarlo de su pacifismo, "porque
él es el verdadero agresor".
gmentos de la carta de Rafael López-Ras, pintor yPresidenta del Consejo
Ejecutivo
Hay que tenerles miedo. En cada época los intelectuales americanos han
intervenido en Cuba. ¿Cómo ver la presencia de Hemingway en la Isla sino
como intervención? (Quien lea El viejo y el mar sabrá que ese vecino de San
Francisco de Paula, ¡era un ignorante de Cuba!). Pero en América vivimos en
estos momentos lo que Rimbaud llamó el "tiempo de los asesinos". Y nos
tocarán criminales, esta vez. Ya desembarcaron en las costas de Cuba: vienen
disfrazados de cineastas y de bibliotecarios.
Por muchísimo menos de lo que ha dicho Noam Chomsky sobre el 11 de
septiembre, la gente iba a parar al cuarto de interrogatorios del Comité de
Actividades Antiamericanas, y con razón. Por declaraciones mucho más
inocentes, Ezra Pound pasó años en un sanatorio. Chomsky es el ideólogo del
fanatismo iluminado: leyendo esa Biblia en que se ha convertido 9-11, las
boberías de Celine parecen irrisorias. Comparado con Comandante, de Oliver
Stone, The Triumph of the Will, de Riefensthal, es como una secuencia de
Bambi. Es el grado cero de la cultura, y todo lo que no caiga dentro de la
ecuación chomskiana/stoniana viene a ser un cero a la izquierda.
Todo *buenos y malos, izquierda y derecha* está estipulado en esa visión
imperialista del mundo. Según te sitúes en el debate de Cuba también puedes
lograr un nombramiento académico o convertirte en fantasma. La gente te
pasará por el lado sin verte. Sucede con los invisibles presos cubanos y con
los crímenes del fidelismo: son transparentes. Baudrillard lo llama
"transparencia del Mal". El cero absoluto es un cero a la izquierda.
En cuanto a la última redada de disidentes en Cuba, estos McCastristas han
preparado ya su versión oficial de los hechos. Wayne Smith se la explica a
todo el que quiera escucharlo: los disidentes eran agentes de una potencia
extranjera, dice, y enseguida nos manda a consultar la Constitución
castrista. Cason sería el instrumento de la política de "cambio de régimen",
de Bush. Pero, acusar a un bibliotecario de ser agente del enemigo, ¿no era
la definición de McCarthismo? Y, ¿se hubiera atrevido McCarthy a llegar tan
lejos?
Los Beals, Walker y Odets de hoy se llaman Oliver Stone, Noam Chomsky, Wayne
Smith y Brian Campbell *este último es el bibliotecario canadiense que
propuso la resolución de condena a las bibliotecas independientes en Cuba
(que espera ser aprobada también por las bibliotecas americanas)*. Si las
razones de Campbell parecen sacadas de un manual de lineamientos del Partido
es justamente porque lo son. Los lineamientos de un partido que no quiere
decir su nombre. ¿De qué partido? ¿Del comunista? ¡Qué va! ¡De algo peor! El
comunismo es sólo una máscara de la que el Partido se deshizo hace tiempo
para tomar otra, y otra. Los cubanos que vivimos en América sabemos que las
máscaras envejecen, pero el Partido es inmortal.
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Fragmentos de la carta de Rafael López-Ramos, pintor y escritor cubano, a
Madeleine Lefebvre, Presidenta del Consejo Ejecutivo de la Canadian Library
Association
on
....Acabo de saber de la resolución sobre las Bibliotecas independientes de
Cuba promovida por Brian Campbell y aprobada por la Asociación Canadiense de
Bibliotecas durante la conferencia anual que realizara conjuntamente con la
Asociación Americana de Bibliotecas, el pasado mes de Junio en Toronto.
Resulta chocante que un bibliotecario diseñe a la ligera una resolución que
afectará la libertad intelectual de gente que vive en otro país, y más aún
que lo haga siguiendo una estereotipada agenda política que reproduce cada
palabra de esa propaganda tan familiar a todos los cubanos de mi generación.
En un texto de apoyo a su moción el Sr. Campbell escribió: "Los
bibliotecarios tendrán que decidir si la libertad intelectual y el acceso a
la información, entre nuestros más apreciados principios, son ideales a
defender sin importar la realidad histórica y social". Me pregunto si la
realidad histórica y social en que el pueblo cubano se encuentra actualmente
atrapado lo descalifica para merecer libre acceso a la información o poder
leer otros libros que los aprobados por el Departamento Ideológico del
Comité Central del Partido Comunista de Cuba, órgano que toma tales
decisiones en la Isla. Como un refugiado de ese régimen tan ardientemente
defendido por el Sr. Campbell, no puedo dejar de cuestionar su concepción de
la libertad intelectual y el acceso a la información como derechos
selectivos, no universales. Esto es simplemente discriminatorio y hasta
racista, no importa cuán políticamente correcto pretenda ser.
(...) Igualmente preocupante para mí es el hecho de que tal resolución haya
podido aprobarse por un cierto número de bibliotecarios canadienses sin un
debate que incluya a la parte afectada. Esto me recuerda desagradablemente
los métodos que aplica el Gobierno cubano para manejar el disenso y las
diferencias.
(...) Se supone que quienes trabajan con libros gusten de hacerlos circular
libremente, en lugar de restringir o prohibir algunos de ellos, alegando que
podrían colaborar al derrocamiento de un gobierno *conclusión realmente
absurda. Eso precisamente es lo que han estado haciendo las bibliotecas
oficiales durante 44 años en Cuba. No solamente libros de autores exiliados
y clásicos antitotalitarios como 1984, de George Orwell han sido prohibidos,
sino también obras de escritores como Pedro Juan Gutiérrez (...) las
Bibliotecas Independientes de Cuba nacieron en 1998, después que el
Comandante dijo que "no hay libros prohibidos en Cuba, sino falta de dinero
para comprarlos". Berta Mexidor y Ramón Colás decidieron poner su biblioteca
familiar a disposición de vecinos y amigos en la ciudad de Las Tunas...
URL
http://www.cubaencuentro.com/opinion/20030812/139b853da1e2890768622eef9ad8ce
68.html
CAMPAÑA CUBANA POR LA LIBERTAD DE PRISIONEROS DE CONCIENCIA
http://www.payolibre.com/presos.htm
"Acuérdate de los presos como si tú también lo estuvieras"
Hebreos 13-3
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